SINFONÍA CUBANA III

Entre La Habana, Miami, New York y París, una saga familiar donde se asoma la Historia. Desde la toma del poder de Fidel Castro hasta la muerte del castrismo. Desde el apogeo del comunismo mundial hasta su estrepitosa caída. Desde las promesas de un futuro mejor del pasado siglo en Cuba hasta la miseria y la represión de hoy. Desde la pérdida del central azucarero de la familia Robles-Serra hasta su renacer. Entre pasado y presente, hechos reales e imaginarios, una trilogía: “Sinfonía Cubana”, la historia de una familia que bien podría ser una Historia de Cuba.

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No llorará, está claro. No ceder al dolor es importante, se lo ha oído decir a su abuelo. Tiene incluso un nombre, se llama dignidad. En el avión que lo arranca a Cuba, Julio cierra los ojos para agudizar los sentidos. Cree percibir el último contacto del aeroplano con la tierra. “Desterrado, ¿será esto?”.

En Miami los Robles-Serra reencuentran a Patricio. Es la única alegría de ese aciago día. Si estuviese viva Libertad, la felicidad sería casi completa, piensan todos mientras lo abrazan. Nadie lo dice, claro, la felicidad puede ser intensa, pero es siempre frágil. Eso ya lo han aprendido.

Las proas rasgan las aguas y la noche. En Miami Julio llora, Sofía también, Fernando intenta sin éxito no pensar en lo peor. Rodrigo y Patricio navegan rumbo a la Historia, forman parte de un pequeño y mal armado ejército de cubanos creado por los Estados Unidos: la Brigada 2506.

Tras el desembarco de los brigadistas en Cuba los combates son cruentos. No es sin embargo en Bahía de Cochinos donde se decide la batalla, sino Washington. Por oscuras razones el presidente Kennedy condena al fracaso a los hombres que mandó a pelear a Cuba. Abandonados en la isla y sin municiones, Patricio es herido y hecho prisionero. Rodrigo muere.

Regalo de bodas de los padres de Sofía, el apartamento de París es la única propiedad que le queda a la familia. En él se refugian Sofía, Fernando y Julio, para llorar la muerte de Rodrigo, buscar una manera de liberar a Patricio e intentar comenzar una nueva vida. Julio, el mimado heredero del central La Rosa es ahora un huérfano, arruinado y apátrida. Para Sofía y Fernando es una enorme responsabilidad.

La Unión Soviética instalaba en secreto misiles nucleares en Cuba. Los norteamericanos lo han descubierto. Los ejércitos de las dos potencias se preparan para una guerra nuclear. Las negociaciones para liberar a Patricio y sus compañeros eran ya difíciles, esta crisis las hace imposible. Castro amenaza con hacer explotar la cárcel donde los tiene recluidos. Kennedy y Kruschov intentan evitar la guerra, el mundo se prepara para lo peor.

El recibimiento de los prisioneros de Bahía de Cochinos en Miami es conmovedor. La manera en que Julio rinde homenaje a su padre y a su tío, también. En la casa alquilada por la familia para recibir a Patricio, una orquesta sinfónica le da la bienvenida. Toca una composición de Julio: “Sinfonía Cubana”.

Lentamente la vida retoma su curso. Julio decide poner fin a sus estudios de música para dedicarse al negocio del azúcar y cumplir tal vez la promesa hecha a su abuelo de reconstruir La Rosa. Fernando en París y Patricio en Nueva York recrean la Robles-Serra Sugar Trade, la empresa que dirigía Rodrigo en Cuba. Kate y Patricio se casan, pues pronto nacerá Janet Sofía.

1973/1974. Más tarde se le llamará La Locura del azúcar. Sucede en París poco tiempo después de que Julio haya terminado sus estudios en la prestigiosa escuela de comercio francesa HEC. Se trata de una burbuja especulativa en el mercado del azúcar blanco, cuyo centro mundial es la Bolsa parisina. Para muchos es la ruina. Para unos pocos, la riqueza. Para los Robles-Serra, gracias a Julio, es el reencuentro con la fortuna.

1980. En el vuelo París-Miami Julio conoce a Amélie. En La Habana los cubanos toman por asalto la Embajada de Perú y huyen del país por decenas de miles a través del puerto de Mariel.

No es feliz ni duradera la relación entre Amelie y Julio. El divorcio le deja a él varias heridas y su primer hijo: Jules.

1989 marca la historia del comunismo. Gracias a Emile, su amigo periodista, Julio viaja a Berlín y está entre los que festejan el fin del odiado Muro. Allí conoce a Mila, la parisina que podrá fin a su tristeza.

Sofía y Fernando son ya dos ancianos. Viven en Colliure, que baña el Mediterráneo, donde se reúne siempre la familia ahora para festejar Navidad. Este año hay dos noticias familiares importantes, la primera es que Mila espera una niña: Thalia. La segunda es que Janet, la hija de Kate y Patricio, para consternación del padre, anuncia que es gay.

Thalia nace en París mientras en el Malecón de La Habana los cubanos gritan por primera vez “Abajo Fidel”. Marcada por el atentado del Word Trade Center, Janet, aunque no ha dejado de ser gay, tiene un hijo: Patricio Ernest. Jules realiza el sueño de su padre, al hacerse compositor. Él y su esposa Ashley traen nuevas vidas a la familia: Jules Willians y Ava.

Fernando acompaña a Sofía hasta que el corazón de la amada anciana se detiene. Luego muere La Rosa en Cuba, abandonada por el Gobierno como la mayor parte de los envejecidos centrales azucareros del país. Entonces Fernando también deja la vida. Desde ese momento, una rosa de mármol en el jardín de la casa de Colliure guarda las cenizas de los ancianos, en espera de que puedan ser llevadas a Cuba. La muerte de Fidel Castro indica a la familia que ese día se acerca.

Otros duelos arrancan lágrimas a los Robles-Serra, otras alegrías los reúnen, pero el sueño de ver libre a Cuba y de reconstruir La Rosa sigue vivo en ellos…

Hasta que se hace realidad.